LA VIDA MISMA

La vida es así. Un día te caes, al otro día te levantas. Pero uno debe seguir, este partido aún no termina.
Seguramente te ha tocado tropezar. Y la piedra con la que te topaste fue la misma una y otra vez. Sin embargo, eso no importa. Puedes errar las veces que sea necesario, pero de eso tenes que llevarte una enseñanza, un aprendizaje.
La vida no trae un manual de instrucciones, sino todo sería más fácil. En muchas ocasiones, escuché a personas afirmar que la vida sin dificultades sería aburrida. A lo mejor están equivocados o tal vez no. Pero lo que si es real, es que si te quedas estancado en ese conflicto y no haces nada por superarlo, la salud se va deteriorando. La salud mental sobre todo.
La salud mental. Tan importante y a la vez, tan olvidada. Muchos la subestiman. Creen que ir a terapia, que buscar ayuda profesional es para los que están "locos". Que errados se encuentran en esa postura. Porque ir a un psicólogo o psiquiatra no tiene nada de malo. Al contrario, es dejarse ayudar. Buscar un punto de vista diferente al que puede darte un amigo o un pariente.
Si no tenemos salud mental no tenemos nada. Es la base central de todo nuestro organismo. Y que importante es la paz mental. La tranquilidad no tiene precio escuché decir muchas veces. El estar bien con uno mismo, corporal y espiritualmente. De cuerpo y alma. Saber que si estoy bien conmigo mismo, puedo y podré estar bien con los demás.
Hay días en donde la vida esta desordenada y no queremos ni siquiera cruzar dos palabras ni en persona ni por las redes sociales con nuestro entorno. Es normal, puede ocurrirnos que sólo necesitamos un descanso del mundo. "Paren el mundo que me quiero bajar", cuantas veces escuchamos esa frase. Bueno es así como uno se siente cuando no quiere saber nada con los demás. Y no es que los odiemos, seguimos amando a nuestra familia y amigos, sólo que tenemos esa necesidad de no interactuar con nadie y sentir que desaparecemos por unos instantes.
El acompañamiento y el entorno también es un factor muy importante en nuestra lucha diaria. No hay que dejar de agradecer a aquel familiar o amigo que no nos abandonó. Que no se enojó por desaparecernos un día. Que sostuvo y sostiene tu mano y no te deja caer. Que tiene que "fumarse" una y otra vez nuestros dramas. A esas personas simplemente gracias, porque son un "ángel de la guarda" que nos mandó algún ser supremo en quienes ustedes decidan creer y si no creen en nada, es una persona que se cruzó en nuestro viaje para hacernos entender que no estamos tan solos, que la batalla no está perdida y que la aventura por esta perra vida continúa.
La vida es así. Y no por eso es mala. Tiene momentos buenos, malos, horribles, hermosos, momentos de duelo, momentos imborrables. Está llena de instantes. Y no por eso debe acabar. Debemos seguir y hacerle frente a todo, porque así es la vida misma.
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